La marea universitaria reclamó soluciones para una educación pública y de calidad

Fue esta tarde en la explanada de Rectorado de la UNL con asambleas y clases abiertas. Los estudiantes se organizaron para llevar la lucha salarial de los docentes y una mejora en la calidad de la educación a la calle

 

 

Este miércoles cientos de personas fueron a tocarle las puertas a la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Al menos unas cincuenta acercaban lo máximo posible sus orejas a la voz de la docente que dictaba una clase sobre Homero y la educación en Grecia delante de un pizarrón improvisado en las últimas horas de la siesta. La escena se repetía sobre sillas de plástico o parados tomando mates, donde profesores o estudiantes anotaban en cuadernos lo aprendido en alguno de los seis salones callejeros dispuestos a lo largo de la avenida Boulevard. “Si no podemos empezar las clases, sacamos el aula para que sea del pueblo”, se escuchaba desde los altoparlantes mientras la gente seguía sumándose al Estudiantazo y vigilia.

 

 

 

 

 

La propuesta nació de agrupaciones de la Facultad de Humanidades y Ciencias que funciona en el barrio El Pozo. Si bien en su mayoría estos micropartidos no ocupan puestos de poder o decisión en los centros de estudiantes o consejerías, se las arreglaron para convocar a una de las manifestaciones en defensa de la educación pública más contundentes y plurales de – por lo menos – los últimos 17 años. No hubo secreto: la organización horizontal a través de asambleas, imitada del movimiento feminista, fue clave para salir a luchar por derechos educativos. Mostraron el ritmo no solo de la nueva política, sino también del nuevo aprendizaje.
Participaron además estudiantes de la Universidad Tecnológica Nacional, la Escuela Industrial Superior, la Escuela Media de la UNL, Escuela Granja, investigadores y becarios del Conicet, trabajadores de la Escuela Primaria y del Jardín de la universidad, entre otros espacios de ciencia y educación que se sumaron al reclamo.
“El futuro está de paro”, decía un cartel fucsia con letras blancas que sostenía una veinteañera en lo alto. Tanto en la esquina con 9 de julio como en San Jerónimo se levantaron grandes carpas blancas de la Asociación de docentes de la UNL (ADUL) donde hubo desde reuniones de padres hasta informativas y debates gremiales. Se podía ver tanto a decenas de jóvenes sentados entre la multitud dibujando los frentes de edificios que había en la cuadra para cumplir con la cátedra de morfología, como palmas golpeando sus propios cuerpos para producir música en el taller de percepción corporal.
Asimismo, los estudiantes expresaron sus posiciones en relación a la manifestación. La estudiante Natalie Kessler de la Facultad de Ingeniería Química y militante de la ALDE indicó a UNO: “Hoy estamos muy contentos por la cantidad de gente que está participando y que demuestra que hay una comunidad universitaria que está decidida a enfrentar el ajuste que que el gobierno ejerce y que creemos que viene por todo, por nuestros sueños, por la universidad y por eso estamos acá para defendernos”. “Tenemos reclamos estudiantiles, no es solo la cuestión salarial de los docentes. La idea es quedarnos acá, que aguantemos lo más que podamos y esperar si nos puede recibir el rector a ver si nos puede dar una respuesta a todo nuestros planteos”.
Se podía aprender sobre distintas especies de animales autóctonos que se disponían conservados sobre una mesa al costado del escenario armada por el Instituto Nacional de Tecnología. “Siempre se puede aprender”, indicaba con una sonrisa la investigadora que informaba a los que se acercaban a preguntar y agregaba: “Particularmente somos doblemente afectados porque la falta de financiamiento se ve en Conicet y en la UNL y eso hace que peligre la continuación de las investigaciones porque no hay proyectos para financiarlas”, lamenta.
Por su parte la ministra de Ciencia y Tecnología de la provincia, Erica Hynes, que participó de la concentración opinó: “Además de ministra soy profesora universitaria. La universidad es parte de mi identidad porque además de mi trabajo es mi vocación, entonces me preocupa la situación en la que estamos. Quisiera ver alguna conversación que nos lleve a alguna salida pero el hecho de que no se mueva la oferta del 15 por ciento es un problema. La cuestión salarial es importante, no es menor. Los salarios de docentes están atrasados y es una forma clara de indicar cuánto nos valora un proyecto de país. Es una cuestión central por más que también nos preocupan los gastos de funcionamiento y sobretodo la planificación. ¿Cuál es el rol que se espera de las universidades en el presente y en el futuro?”.
Los representantes de las agrupaciones estudiantiles se prepararon cerca de las 18 para empezar a leer el documento redactado días anteriores. En la subida para autos ubicado del lado este ya se sentía la tensión cuando miembros de la Franja Morado – rama estudiantil de la Unión Cívica Radical, hoy Cambiemos – solicitaron firmar y leerlo para participar del acto. Obtuvieron una negativa con el argumento de no haber elaborado ninguno de los textos, pero se les cedió un micrófono para que puedan leer y expresarse libremente. Cuando la sensación térmica acariciaba los fríos 10 grados cuando el sol se ocultaba por completo, tres militantes que también integran la Federación Universitaria del Litoral (FUL) tomaron la palabra ante el abucheo general que recibieron durante todos sus discursos. “Siempre vamos a estar acá para defender la educación pública, gobierne quien gobierne como lo hicimos también en el 2001”, expresó Guillermo Ferrero presidente de la FUL entre silbidos y gritos en desacuerdo.
“Le mandamos un saludito a Albor Cantard que era rector de nuestra universidad que adivinen dónde está y de qué dónde salió”, fue la irónica respuesta que disparó Milagros Monserrat del Frente Estudiantil Evita y quien condujo el evento antes de cederle la voz a Mariana Carminatti de ADUL que se apuntó: “Le hemos hecho paros a todos los gobiernos. Nunca dejamos de reclamar salarios dignos para una educación pública de calidad sea el color político que fuere. ¿Qué estamos haciendo por los pobres que están siendo expulsados de nuestras universidades? También las clases medias porque nuestros hijos estudian y trabajan en la universidad para tener un futuro mejor. Apuesto a que esto que es multitudinario que tiene la fuerza de la juventud a que sigamos trabajando en la unidad y defendiendo la marea universitaria que viene para quedarse”.
Finalmente, esta noche la vigilia continuará con bandas, intervenciones artísticas y comidas que venden emprendedores locales. Pasaran la madrugada en las carpas dispuestas por partidos políticos y gremios a esperar un amanecer mejor, con reclamos que sean escuchados para un futuro con educación pública y de calidad.
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