Juez dio lugar a Amparo de productores y ambientalistas contra trigo transgénico

El juez decidió admitir el amparo que pide detener la liberación del trigo HB4, modificado genéticamente para tener una mayor resistencia a la sequía. Será ahora la Justicia Bonaerense la que deba tratar el tema. Esta tecnología fue aprobada en octubre por el Ministerio de Agricultura

Un juzgado de la Provincia de Buenos Aires admitió una acción colectiva pluricultural de amparo ambiental presentada por más de 40 emprendimientos agroecológicos, organizaciones y asambleas socioambientales y representantes de pueblos originarios contra la liberación del trigo transgénico HB4.

En octubre pasado, el Ministerio de Agricultura de Argentina aprobó la tecnología que le confiere a este trigo modificado genéticamente una tolerancia mayor a la sequía. Eso movilizó a productores y ambientalistas a presentar el amparo, que tiene como objeto que el trigo HB4 no sea liberado a cielo abierto en la Provincia de Buenos Aires “por no poseer la declaración de impacto ambiental prevista por ley ni la licencia social, que debe obtenerse en una instancia de participación ciudadana”, según explicó el abogado Fernando Cabal, de la organización Naturaleza de Derechos, quien junto a Lucas Landívar de Generaciones Futuras, acompañó la presentación de este recurso.

Fuentes de la empresa Trigall Genetics, desarrolladora de la variedad, aseguraron que el trigo transgénico HB4 cumplió con todos los requisitos que marca la legislación argentina para su aprobación y que el argumento esgrimido de la falta de declaración del impacto ambiental no es correcto. Hasta el momento de la publicación de esta nota, la empresa aseguró no haber recibido una notificación del amparo.

Para Cabal, por su parte, el trigo transgénico puede generar “un daño muy grande, que debe ser evitado. El principal riesgo es la contaminación genética. Esta se puede producir a partir de su liberación por efecto del viento o por el cruzamiento que se puede dar durante el proceso de acopio, en la mezcla de semillas, y una vez que eso se produce, el daño es irreversible. Implica la pérdida de las variedades no convencionales, criollas y agroecológicas, que se fueron adaptando y mejorando durante años”.

“Además, tenemos los riesgos que implica el evento (transgénico) en sí mismo, dado que se trata de una variedad que trae una tolerancia al uso de un herbicida, llamado glufosinato de amonio. Por lo tanto, a partir de este trigo, lo que se habilitaría es el uso masivo de un herbicida sobre un cereal básico en la producción de alimentos”, subrayó.

“Ya sabemos que al trigo se lo viene fumigando. En el último informe sobre los alimentos contaminados con agrotóxicos en base a los controles que hace el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) surge que se han encontrado hasta ocho residuos de agrotóxicos. Pero en este caso implicaría legalizar un uso masivo de este herbicida. Este trigo está preparado para tolerar de 10 a 20 litros de kilos de glufosinato de amonio por hectárea. Eso implica un riesgo directo a la salud de la población”.

La admisión del amparo por parte del Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil Nro 2 de Mar del Plata (Buenos Aires) a cargo del Dr. Néstor Adrián Salas implica que la Justicia Bonaerense ahora debe tratar la problemática de los OGM (organismos genéticamente modificados) haciendo foco en la liberación del trigo transgénico. Cabal explicó que ni en la Pprovincia ni a nivel nacional existe un fuero ambiental, por lo que los amparos ambientales se sortean ante todos los fueros y en este caso cayó en un juzgado de responsabilidad penal juvenil.

“La acción colectiva se interpone desde la convicción de que el modelo agroindustrial está agotado. Y además se manifiesta en la demanda judicial que es inconstitucional, porque viola el paradigma ambiental tanto de la Constitución nacional como de la provincial, dado que estamos hablando de estos insumos externos que se han incorporado a la agricultura, como los agrotóxicos y transgénicos, que provocan daños irreversibles al ambiente, a la biodiversidad, y afectan severamente a la salud humana”, añadió Cabal.

Por eso, el abogado está convencido de que el proceso que sigue ahora tiene que tener una sentencia favorable al reclamo. “Obviamente tiene que pasar por la decisión de los jueces de primera y segunda instancia y de la Suprema Corte, que es la que va a tener la última palabra a nivel provincial, y, eventualmente, la Corte Suprema. Así que es un recorrido que recién comienza”.

Cabal recordó que la relatora especial del derecho a la alimentación de la ONU, Hilal Elver, señaló en un informe que se llegó a un punto de inflexión en la agricultura en todo el mundo en el que este modelo agroindustrial debe ser abandonado y se debe empezar un proceso de transformación hacia la agroecología. Argentina es uno de los países más afectados por este modelo, ya que es uno de los mayores productores de soja transgénica dede los años 90.

El abogado agregó que el amparo contempla también la mirada ecocéntrica, es decir, “la grave afectación que implican estos insumos (los OGM y los agroquímicos) a la biodiversidad”. “Porque no solamente hacemos el planteo desde la afectación de los derechos humanos (el derecho a la salud, a la alimentación, a un hábitat adecuado), sino también desde una mirada ecocéntrica en cuanto a la vulneración de los derechos de la naturaleza y de los componentes biológicos que cohabitan con nosotros y nosotras”.

Las variedades de trigo HB4 son desarrolladas por Trigall Genetics, un joint-venture entre Bioceres y Florimond Desprez de Francia, una de las empresas líderes a nivel mundial en genética de trigo y recibió la aprobación del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación en octubre del 2020. En su origen fue desarrollado por un grupo de biólogas y biológos moleculares e investigadores argentinos. La jefa del equipo es la investigadora Raquel Chan, Directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL, CONICET-UNL), en alianza con la empresa argentina de biotecnología agrícola Bioceres.

La tecnología es presentada como pionera a nivel mundial y como el resultado de una colaboración público-privada de más de 15 años entre la empresa y el grupo de investigación responsable del descubrimiento. Según la información oficial, el trigo HB4 fue declarado inocuo para el consumo humano y animal por parte del SENASA y fue aprobado por la Comisión Nacional de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), organismo de referencia de la FAO, en materia de impacto ambiental.

Más allá de lo que resuelva la justicia bonaerense, la comercialización de este trigo en Argentina está condicionada a la aprobación para importación por parte de Brasil, país que compra aproximadamente el 85 por ciento del trigo que consume a Argentina.

La nota fue actualizada con la posición de la empresa y con la aclaración de que el amparo no frena la liberación del trigo sino que da lugar a que la Justicia deba tratar el reclamo hecho por los ambientalistas.


Fuente: El Ciudadano Web