Hacía amenazas de bomba a la EPE por despecho sentimental

Ayer fue aprehendido G. E. S. de 29 años, un estudiante de medicina sobre el que pesa la sospecha de ser el autor de las amenazas de bomba en la Empresa Provincial de la Energía. Todo indica que lo hizo por resentimiento, ya que su ex novia que trabaja allí, lo abandonó por otro hombre.

Este viernes, algunos minutos después de las 20, en una vivienda ubicada en calle República de Siria al 3900 fue aprehendido un hombre de 29 años identificado como G. E. S.
La detención se ejecutó en el marco de la investigación acerca de las numerosas llamadas telefónicas sobre amenazas de bombas recibidas el año pasado y el presente en la sede de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) ubicada en Boulevard Pellegrini al 2600.

El detenido es estudiante de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario, ciudad en la que reside durante la semana. En tanto que su familia vive en el barrio Guadalupe Residencial de Santa Fe.
Sorpresa y media
Este caso fue investigado desde los últimos meses de 2016 hasta el 1° de junio de 2017. Las conclusiones del trabajo ejecutado por los pesquisas de la Policía de Investigaciones (PDI) indican que G.E.S. sería el presunto autor con responsabilidad criminal en la comisión del delito de “intimidación pública”. Hasta ahora, el vínculo entre el detenido y el hecho reside en que su exnovia trabaja en la EPE, y las comunicaciones habrían sido realizadas solo para molestarla y por celos, ya que la mujer lo dejó por otro hombre.
Mal de amores
El trabajo de la PDI llegó a buen puerto mediante interceptaciones y cruces de llamadas en la compleja urdimbre del análisis de las sábanas telefónicas, indagación que les llevó meses de trabajo. Cuando identificaron el número del equipo telefónico del que se ejecutaban las llamadas, no era posible establecer un vínculo entre el estudiante y las amenazas. Pero los celos enfermizos del muchacho abandonado y con el corazón destrozado, le cegaron la razón y terminó con un par de esposas en sus muñecas y una audiencia, en la que deberá responder ante la justicia por un delito que causó perjuicio y miedo a mucha gente.
Grave imputación
La detención fue informada a la Jefatura de la Policía de Investigaciones (PDI) y éstos hicieron lo propio con la fiscal del Ministerio Público de la Acusasción, María Laura Martí, que ordenó que G. E. S, de 29 años siga privado de su libertad y que se instruyan actuaciones por su presunta responsabilidad criminal en el delito de “intimidación pública”.
Fuente: Diario Uno Santa Fe.