Fallo judicial le otorgó casa a mujer que estaba en la calle y sufría violencia de género

Una mujer de 46 años que fue víctima de violencia de género durante una década obtuvo una casa en zona oeste en la que ahora vive con su hija de 9 años, y logró una condena firme, de tres años de prisión, para su ex pareja por los delitos de lesiones dolosas calificadas, amenazas coactivas y desobediencia de orden judicial.

La sede de Atajo Rosario, que funciona en barrio Las Flores, donde acudió la víctima luego de denuncias infructuosas.

 

A fines de 2015, los operadores de la agencia Atajo Rosario (la Agencia Territorial de Acceso a la Justicia, que trabaja con gente en situación de vulnerabilidad social), en el barrio Las Flores Sur, conocieron el testimonio de M.C., una mujer que relató la situación de violencia de género que atravesaba en su hogar por parte de su ex pareja. La mujer ya había radicado varias denuncias, pero no había obtenido ninguna medida de protección. En su relato, describió los daños físicos y psicológicos, que incluyeron un intento de ahorcamiento que le dejó secuelas en la columna cervical que le impiden trabajar.

 

 

La casa para la víctima de la violencia machista y la hija que ella tuvo con el agresor se logró luego de la derivación que Atajo hizo a la Dirección Provincial de Vivienda y Urbanismo de la Secretaría de Estado del hábitat de Santa Fe. En su presentación, Atajo solicitó que se garantice el derecho de la mamá y su hija a vivir en una vivienda digna y de calidad, que atienda su contexto de vulnerabilidad.

 

 

La mujer padece una disfuncionalidad psicológica, según lo acredita el Certificado Único de Discapacidad por el que percibe mensualmente una pensión no contributiva. Atajo alegó el marco normativo nacional e internacional que protege los derechos en cuestión, y citó los alcances de la Ordenanza municipal de Rosario n° 8741, que establece la adjudicación de un cupo del 10 por ciento de las viviendas construidas para aquellas mujeres víctimas de violencia de género.

 

 

Tras la presentación de ese escrito, la Dirección de Vivienda incorporó a la mujer en el Listado Único de Casos Sociales (Lucs), que fija la prioridad en la adjudicación de viviendas a las personas en especiales situaciones de vulnerabilidad. Finalmente, en febrero de este año, y luego de un proceso administrativo, Vivienda resolvió entregarle un hogar, por el que se celebró un Acta de Tenencia.

 

 

Tras el primer asesoramiento, Atajo realizó una derivación responsable al Centro de Asistencia Judicial (Caj) de Rosario, dependiente del Ministerio de Justicia provincial, que tiene facultad para ejercer el patrocinio letrado en la causa penal ante el Ministerio Público de la Acusación de Santa Fe. El agresor fue imputado por delitos de lesiones dolosas calificadas, amenazas coactivas y desobediencia de orden judicial, y dos años después fue condenado.

 

 

En 2016, ya avanzada la causa penal y una vez en conocimiento de que madre e hija habían tenido que abandonar la vivienda que ocupaban hasta entonces por temor a nuevas agresiones, Atajo y Caj oficiaron en forma conjunta a la Dirección Provincial de Vivienda y Urbanismo para que ambas víctimas alcanzaran una solución habitacional, que obtuvieron en febrero pasado. Según detalla el Acta de Tenencia Precaria, la unidad habitacional consta de núcleo básico más platea para un dormitorio, por el que la tenedora se compromete a tomar a su cargo el pago de los impuestos, tasas, servicios y contribución de mejoras, durante el tiempo de tenencia.

 

 

Pablo Codarin, coordinador de Atajo Rosario, explicó: “Tras el alivio en su situación personal y familiar, C. quiere dedicarse a acompañar a otras mujeres que atraviesan los mismos trances, por lo que se sumó a los cursos de formación de la Re.Te.Ger”, cuyo nodo Rosario fue inaugurado por la procuradora general de la Nación Alejandra Gils Carbó a comienzos de este mes, en un acto que reunió a 250 personas. El proyecto de creación de Redes Territoriales en Género se propone dotar a la comunidad de herramientas que incidan en la prevención de la violencia en zonas de alta vulnerabilidad social, capacitando a referentes sociales y barriales para que puedan acompañar a las víctimas de la violencia machista.

 

Fuente: El Ciudadano Web.