Clásico rosarino: el partido al que todos le temen

Los dirigentes y directores técnicos de ambos clubes, el gobierno y los organizadores de la competencia decían que querían jugar, aunque da la sensación de que sólo era para el afuera.

 

Central v. Newell’s, Newell’s v. Central. El clásico bautizado como “el más pasional del mundo”. Pero que ya casi que no se puede jugar. Aparece como un mito y que despierta temores de todo tipo. De los protagonistas, porque una derrota siempre deja secuelas. De los directivos, porque reciben las esquirlas. Y de los organismos provinciales, porque un incidente despierta todo tipo de conjeturas y críticas. Todo esto conduce a que se diga en voz alta que todos quieren más clásicos, pero la realidad indica lo contrario. Ni siquiera amistosos se pueden organizar. Y así los clubes pierden un importante caudal de ingreso económico para sus arcas.

 

El clásico rosarino se ha tornado tan complicado que ni siquiera otras plazas lo quieren recibir. En la capital provincial, donde se especulaba con la posibilidad de que se definiera el pase a semifinales de la Copa Argentina, las autoridades gritaron con fuerza que no querían saber nada. En Buenos Aires, donde posiblemente se lleve a cabo el juego, el titular de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (Aprevide) provincial, Juan Manuel Lugones, sólo aceptó recibir a los equipos rosarinos pero sin hinchas. De ninguna manera quiere correr riesgos.

 

Ayer era el día en que debía haberse jugado o, en su defecto, el miércoles. Después se pasó para el 24, día en que Copa Argentina reservó la cancha de Lanús y que reconoció el presidente granate, Nicolás Russo. También se habla del 31 o de la fecha Fifa del 17 al 20 de noviembre. Y así se sigue postergando una definición de un partido. Sí, de un juego. Nada más que eso, pero que engloba intereses de todo tipo y roza distintas esferas. No sólo futbolísticas. La cuestión política también juega su partido.

 

“Es lamentable que el clásico por Copa Argentina no se pueda jugar con ambas parcialidades”, opinó el DT de Omar De Felippe, técnico de Newell’s, sobre el encuentro más esperado por la ciudad. “Me molesta que no se define cuándo, dónde y en qué cancha. Quiero jugarlo ya y ojalá sea en Rosario y con gente. Si hay que ir a la cancha de Newell’s con gente, no tengo problemas”, afirmó con énfasis el DT de Central, Edgardo Bauza, en diálogo con Ovación.

 

Las posturas de los entrenadores es similar. Y es lo que opinan también dirigentes y desde los organismos de seguridad. Pero no hay acuerdo. Todos opinan de la misma manera y el encuentro aún no está definido porque resta el día. Quizás era lo más sencillo y se tornó siendo lo más complejo. Aunque, más allá de los dichos de uno y otro, en todo esto reina el temor. A la eliminación por parte de los protagonistas del juego y a algún episodio de violencia generado por la locura de algunos inadaptados o generado para endosarle una factura al gobierno provincial.

 

¿Hay algo más detrás de todo esta situación vergonzante? Es lo que lleva a pensar, más aún después del duro comunicado que lanzó Copa Argentina (que nunca oficializó una fecha) apuntando directamente contra la figura del gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz. Y la contestación tuvo el mismo tenor para romper relaciones.

 

Desde hace un largo tiempo se especulaba con el cruce entre canallas y leprosos. Y con anticipación se realizaron charlas con el fin de organizar el enfrentamiento. A la luz de los hechos no sirvió de mucho. ¿Responsabilidad de quién o quiénes? Todos se apuntan entre sí, se tiran las responsabilidades y con un clásico que sigue en etapa de indefinición.

 

 

 

 

Nota: Diario Uno Santa Fe