Alfonsín dijo que “hay tiempo para construir una alternativa” con Lifschitz y Massa

“Lo importante son los programas y no las candidaturas”, aseguró en UNO en la Radio para evitar referirse a si el gobernador santafesino jugará a nivel nacional en 2019.

 

El dirigente radical, Ricardo Alfonsín, habló de la reunión que mantuvieron hoy referentes de distintos espacios políticos entre los que se encontraban el gobernador Miguel Lifschitz, el presidente del Partido Socialista, Antonio Bonfatti, el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, entre otros.

 

Alfonsín dijo que no sabe dónde podrán terminar las conversaciones que se iniciaron este lunes y que aún es temprano para hablar de candidaturas. Pero aseguró que hay tiempo para construir una alternativa política con una propuesta progresista que incluya a Lifschitz y a Massa. “Lo importante son los programas”, insistió en varias oportunidades.

 

En diálogo con UNO en la Radio, Alfonsín dijo: “No sé cómo puede evolucionar este tipo de conversaciones. Por lo pronto con el socialismo y con el GEN hace tiempo venimos reuniéndonos y creo que somos fuerzas afines y que en algún momento habrá que considerar hacia adentro de la Unión Cívica Radical la política de alianzas”.

 

“Nosotros nos reunimos en Cambiemos con fuerzas que piensan distinto para competir con fuerzas que piensan igual. Eso no tiene mucha racionalidad. En algún momento habrá que dar esa discusión porque el GEN y el socialismo son fuerzas que tienen con nosotros coincidencias fundamentales. Yo estoy adelantando trabajo”, dijo entre risas”, aseguró.

 

“Tenemos que coincidir en un programa, en lo institucional. Pero lo más difícil es buscar coincidencias en materia económica y social. Yo con el peronismo no tengo mala relación, al contrario, me parece que el gorilismo atrasa. Algunos radicales que se enojan cuando me ven en este tipo de reuniones se olvidan que gran parte de los dirigentes del PRO son peronistas. Tienen que ponerse de acuerdo y no criticar tanto al peronismo porque, en el fondo, están criticando a sus propios aliados”, sostuvo.

 

Al ser consultado sobre si se estaba armando un frente antimacrista, Alfonsín aclaró: “No soy nada anti, en todo caso esto es un frente electoral. Tenemos que distinguir los dos planos: uno es el electoral y el otro el programático. Me parece que en Argentina hay que poner en marcha una segunda transición. En este caso del subdesarrollo, del atraso, del estancamiento al desarrollo”.

 

“Tenemos 40 por ciento de pobres; 40% de trabajo en negro; la mitad de los jóvenes en la Argentina no tienen trabajo; somos un país con escaso desarrollo científico y tecnológico con una economía primarizada. Si no somos un país subdesarrollado, no sé dónde están los países subdesarrollados”, argumentó.

 

Además, aseguró que esta tarea de llevar la Argentina al desarrollo “no es lo mismo que generar crecimiento porque puede haber crecimiento sin desarrollo y con mucha injusticia social“. Y sentenció: “Pero no puede haber desarrollo sin crecimiento. Esta tarea no es del mercado, la hace la política. Pero no un solo partido, si no que tiene que haber un acuerdo de algunas cuestiones básicas entre las principales fuerzas que nos permitan iniciar ese camino hacia el desarrollo. Además, no se hace en una sola gestión”.

 

Ante la pregunta sobre si a nivel nacional hay dirigentes radicales que quieren dejar Cambiemos, Alfonsín respondió: “Hay muchos que están comprendiendo que lo que decíamos hace dos años y medio era lo correcto. Nosotros, por el hecho de perder las Paso, no estábamos obligados a renunciar a nuestra identidad, a callarnos la boca frente a decisiones que creíamos que no eran las mejores, no estábamos obligados a renunciar a influir en los contenidos de las decisiones”.

 

“Lo mismo hablé hoy con el vicegobernador, Carlos Fascendini –agregó–, y coincido con en que hay muchos que hoy están comprendiendo que si quieren ser útiles a la sociedad no tienen que callarse la boca y decirle a todo que sí y actuar como un convidado de piedra. Y eso es lo que hizo el partido y que había dicho que no iba a hacer”.

 

En tanto, acerca de si espera que en este nuevo proyecto político haya una masa radical, afirmó: “Yo estoy seguro de que finalmente, habrá que ver cuándo se dan las condiciones para dar el debate, va a haber una discusión sobre cuáles deberían ser los aliados de la UCR en un futuro frente y estoy seguro de que van a coincidir en que nos tenemos que reunir con los que piensan igual y no con los que piensan diferente a nosotros. Eso es de manual”.

 

Al ser consultado sobre si personalmente estaba en Cambiemos, Alfonsín respondió: “El partido está en Cambiemos. Y dejémoslo claro: gobierna el PRO, no gobierna Cambiemos ni la Unión Cívica Radical. Por eso me llama la atención de que el partido se comporte como si gobernara la Unión Cívica Radical. Esto quiere decir que se comporta igual a que si las decisiones que toma el PRO serían las que tomaría la UCR. El que diga esto o no tiene ni la menor idea de lo que es ser radical o no dice la verdad y cualquiera de las dos cosas es grave de un dirigente político”.

 

“Yo lo hablé con todas las fuerzas políticas porque creo que es necesario terminar con la grieta y la mejor manera de hacerlo es dar ejemplos de que se puede tener una relación civilizada con quien milita en un partido distinto”, expresó.

 

“Después –continuó– habrá que ver si se puede avanzar en la construcción de frentes electorales. Si nos diéramos una discusión de ese tipo ahora la gente podría creer que no somos conscientes de los problemas que están viviendo y que tenemos que concentrar todos nuestros esfuerzos en acordar instrumentos que permitan asegurar que hasta el 2019 las cosas por lo menos no se van a complicar más”.

 

—¿Cuán complicadas están las cosas en la Argentina?
—En 2015 por qué perdió el oficialismo, por los indicadores socioeconómicos que existían, entre otras cosas. Esos indicadores eran bastante negativos. Hoy son los mismos que le hicieron perder la elección y que nos hacían decir a los que estábamos en la oposición que la primera gestión sería difícil, pero con una diferencia: ya no existe la luna de miel, ni quedan cuatro años por delante sino solo dos. Además, en lugar de luna de miel hay desilusión y desencanto. Esto nos debe hacer comprender que es necesario recuperar la confianza de la sociedad, porque la desconfianza es el clima propicio para la aparición de Bolsonaros (por el candidato a presidente en Brasil). Todos los partidos políticos deberíamos buscar recuperar la tranquilidad y la confianza de la sociedad. Eso se logra con acuerdos que son fundamentales y que requieren también de compromisos del mundo de las empresas.

 

—¿A quién ve como candidato a presidente?
—A un radical. Pero yo creo que si empezamos a hacer declaraciones en ese sentido podríamos frustrar la credibilidad de la sociedad sobre que este tipo de encuentros están más preocupados por recuperar ciertas condiciones políticas que hacen posible el diálogo y la búsqueda de acuerdos que por cualquier especulación electoral. Primero tenemos que tratar de discutir mucho sobre qué cosas hay que hacer en la Argentina.

 

“Tenemos que discutir no solo los objetivos porque quién está en contra de la construcción de una sociedad igualitaria, justa, del pleno empleo, de las condiciones dignas de trabajo; quién puede estar en contra de eso, nadie”, dijo y advirtió: “Lo que nos va a dividir son los instrumentos a través de los cuales vamos a realizar ese tipo de sociedad. Yo creo que cada uno de los partidos, en lugar de ocultar esos instrumentos en las elecciones apelando a objetivos que todos comparten, deben decir cuáles son los instrumentos que ofrecen para que sea la sociedad la que elija”.

 

Ante la repregunta sobre si Lifschitz será compañero de fórmula de Massa, Alfonsín dijo: “Sinceramente esas cosas no las hablamos porque primero necesitamos construir confianza entre nosotros y eso se logra no empezando a discutir candidaturas sino programas. Lo importante son los programas, aunque estemos acostumbrados a lo contrario. Nosotros creemos que de los errores se aprende. Si nos ponemos de acuerdo en los programas, la cuestión acerca de quién los encarna tiene que ver con muchas otras cuestiones pero es menos difícil”.

 

Al ser consultado sobre la negociación que tendrá la Argentina con el FMI, Alfonsín dijo: “En primer lugarimagino un escenario muy complejo para el 2019 aunque no estuviera el FMI en escena. Por eso digo que gane quien gane las próximas elecciones, y no sé si se logrará, espero que la dirigencia política comprenda la necesidad de ciertos acuerdos fundamentales”.

 

“Esos acuerdos solo son producto del diálogo, solo se pueden formular si somos capaces de dialogar. Perocon grieta no se dialoga y hay algunos que están interesados en la grieta. También tenemos que acordar con el capital nacional y con el trabajo nacional para ver qué esfuerzo están dispuestos a hacer cada uno de ellos y si podemos también en acordar estos instrumentos que nos permitan recorrer el camino al desarrollo”, agregó.

 

Otro de los interrogantes que se le planteó a Alfonsín es si alcanza el tiempo para armar este frente. Al respecto dijo: “Hoy me preguntaban si había tiempo para que aparezca un Bolsonaro. Yo diría que no (es tarde), que estas apariciones son súbitas, inesperadas, muchas veces no las vemos venir. Mucho menos todavía es tarde para construir un espacio que no solo apueste a la República, a la democracia y a la transparencia sino también a la construcción de una sociedad más justa, más igualitaria, cosa que no lo hace el mercado. Y no porque el mercado sea malo, sino porque no es su función. Esa es tarea de la política. La sociedad argentina está a tiempo para la construcción de una alternativa de esa naturaleza. Y espero que en mi partido se dé esa discusión”.

 

Luego añadió: “Esa construcción debe tener un programa que sea capaz de convencer a la sociedad de que su aplicación podría conducir a resultados como los que se propone, la construcción de una sociedad más justa. Pero después hay un montón de cosas que no controlamos los partidos políticos. La política es comunicación. Uno lo que quiere en una elección es que la mayor cantidad de ciudadanos opine mejor de su propuesta que la del otro y la comunicación no es tan fácil de asegurar”.

 

“Si a un partido o a un frente no le conocen las propuestas, no se las explican bien, si no se conoce la trayectoria de sus dirigentes, si no se conocen las prioridades de esa fuerza, si se tergiversan sus políticas o si se las ningunean, es muy difícil llegar a toda la sociedad. Ese es un problema que tenemos que resolver los partidos progresistas porque la mayoría de los medios de comunicación no comparten estas ideas que identifican a los partidos progresistas y, en consecuencia, es posible que apuesten a otras. Ese es un problema que tenemos que resolver”, concluyó.

 

 

 

 

 

Nota: Diario Uno Santa Fe