Rosarinos a las calles en contra del modelo económico

Cacerolas que suenan

En cuatro puntos estratégicos de Rosario, grupos de vecinos salieron a las calles y manifestaron su descontento por las políticas de ajuste que impulsa el gobierno de Mauricio Macri, en un día de furia para las entidades bancarias y financieras por la disparada del dólar a 40 pesos

 

En cuatro puntos estratégicos de Rosario, grupos de vecinos salieron este jueves por la noche a las calles y manifestaron su descontento por las políticas de ajuste que impulsa el gobierno de Mauricio Macri, en un día de furia para las entidades bancarias y financieras con la disparada del dólar a 40 pesos y la megadevaluación de la moneda nacional.

 

 

En avenida Pellegrini y Buenos Aires, frente a la Plaza López, lo que parecía una tímida concentración de manifestantes, cerca de las 19 horas, se transformó en un concurrido y espontáneo cacerolazo, convocado a través de las redes sociales.

 

 

Las protestas también tuvieron réplicas en otros puntos de Rosario: los vecinos de barrio Echesortu se autoconvocaron en la esquina de Avellaneda y Mendoza, mientras que en zona sur la manifestación se llevó a cabo en San Martín y bulevar Seguí. Y en barrio Arroyito, el punto de encuentro fue en Génova y Alberdi.

 

 

Mientras la mayoría planteaba la escalada del dólar y de la inflación como puntos centrales de la protesta, y utilizaban consignas como “Andate Macri”, otros curiosamente también llamaban a manifestarse con cacerolas, pero “para pedir reacción” al gobierno ante la crisis económica. No faltaron los insultos para Macri.

 

La jornada fue un verdadero jueves negro para la economía, con una escalada inédita para el dólar desde la salida del cepo hasta estos días, pero también con múltiples preocupaciones de los vecinos por el desarrollo de variables que impactan de lleno en el bolsillo de los trabajadores, como la inflación y el freno de la actividad económica.

 

 

De allí que los manifestantes pidieron reacción al gobierno, luego de jornadas enteras donde los funcionarios nacionales volvieron a explicar con frases de ocasión que había que esperar la evolución favorable de las variables de la economía.

 

 

Cansados, los rosarinos salieron a la calle, como el pasado 4 de agosto, cuando la bronca se desató por los aumentos en las tarifas de los servicios. Esta vez el tema fue el dólar, la inflación y la pulverización de los salarios.

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