“Como periodistas podemos cambiar la vida de las mujeres”, dijo Mariana Carbajal

La periodista visitó la ciudad de Santa Fe en el marco de la presentación del premio Virginia Bolten por un periodismo local con perspectiva de género que impulsa la concejala Laura Mondino.

 

Para Mariana Carbajal el periodismo es una forma de activismo. Su voz suave embiste un discurso político contundente que le impone una silenciosa atención a un auditorio repleto. Con la defensa por los derechos de las mujeres y del colectivo LGTB como bandera, se acomoda el pañuelo verde de la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito antes de tomar el micrófono para contar su experiencia profesional en el diario Página 12 y en otros medios nacionales.

 

“Como periodistas podemos cambiarle la vida a una niña, a una adolescente o a una mujer, a una sola”, relata Carbajal a UNO Santa Fe. Y no se trata de una posibilidad para aquel que ejerce el oficio sino de una certeza: “Podemos estar nosotras, atentas. Se trata de encontrar historias que otros no ven”. La necesidad de leyes que amparen y resguarden a las mujeres para que puedan decidir sobre sus vidas y sus cuerpos, fue visibilizada por Carbajal en miles de notas de cientos de mujeres a través de los años. Mostró, por ejemplo, cómo detrás de una noticia viral sobre una perra que encuentra a una bebé abandonada se refuerzan los estereotipos de malas madres, se oculta el abuso y violencia, la falta de educación sexual integral, de abandono del Estado y de negligencia en la Justicia. Participa en la lucha feminista, fue a los encuentros nacionales de mujeres y relató a través de la construcción de una agenda de género el crecimiento de un movimiento imparable que hoy muestra su ebullición.
—¿Cómo se trabaja desde el periodismo esta visibilidad exponencial que tiene el feminismo enArgentina en la actualidad?
—A partir del movimiento Ni Una Menos, el crecimiento del movimiento de mujeres tuvo un impacto muy fuerte. Creo que se dio en estos últimos dos o tres meses con más potencia. La agenda de mujeres, lesbianas, travestis y trans entra no solo en los programas de noticias sino también en los programas de la tarde y eso tiene una repercusión en otros espacios; el movimiento de mujeres le está marcando hoy la agenda al gobierno. Esto lo vemos en el anuncio del presidente que decidió que habilita el debate por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Veremos cómo se da efectivamente esa discusión en la Cámara de Diputados y en el Senado. También vemos otros temas, que son problemas históricos, como la brecha salarial entre mujeres y varones que se instala en la política.
—En los medios masivos se relata muchas veces al machismo como una cuestión generacional. ¿Es así?, ¿es una cosa de antes realmente?
—El machismo es cultural y está presente en la vida. Aun quien está más sensibilizado puede tener conductas machistas, es cierto que antes no se cuestionaban y estaban muy naturalizadas. Lo que estamos viendo ahora es maravilloso en el sentido de que lo imagino como si se fuera a estallar un hormiguero. Visualizo como esa montañita que se patea y no hay forma de parar a las hormigas. Y me parece que eso es lo que está pasando, estamos pateando hormigueros. Lo vimos –hace unas semanas- con las denuncias que surgieron contra una consultora importante de relaciones públicas, específicamente contra uno de sus socios fundadores y vicepresidente por acoso laboral que terminaron con el desplazamiento de este personaje. Esas situaciones que estaban naturalizadas, hoy las jóvenes mujeres que las han sufrido han tomado conciencia a partir de la sinergia que se ha dado por el hecho del #MeToo en Hollywood, el movimiento Ni Una Menos acá, la presencia de comunicadoras feministas en los medios, de famosas que dan su testimonio. Es como un círculo virtuoso y creo que es imparable. Entonces el machismo viene de antes pero todavía tenemos que desarmar. Y es un proceso cultural. En esto son muy importantes las políticas públicas, porque no es solo que una reflexione por supuesto en su casa y lo hable con sus compañeros, amigos, amigas, hijos, hijas o familia; es también necesaria una educación sexual integral, que es una herramienta fundamental que debería incorporarse en todas las escuelas porque es un derecho, porque lo dice la ley.
—¿Qué lugar ocupan en los medios tradicionales las plataformas en las que circulan contenidos alternativos de nuevas generaciones?
—Quienes hacemos periodismo estamos viviendo un momento de reacomodamiento. Estamos viendo hacia dónde va el periodismo. Hay mucha información que circula en redes sociales que puede no tener importancia periodística, muchas cosas se dicen en las redes. Algunas sí rebotan en los medios tradicionales y otras no. Me parece que ahí hay una adaptación de lo que es noticia.
—Uno de los reclamos del 8M fue la desigualdad de los cupos y las oportunidades laborales para las mujeres, ¿cómo se vive en el periodismo?
—Yo creo que el lugar que ocupamos las mujeres en los medios de comunicación es similar a los que se ocupan en otros espacios; en la ciencia, en las empresas, la justicia. Las mujeres ocupamos las bases y los lugares de justicia y de poder siguen ocupados por varones. Si uno ve la tapa de los diarios, los editores son mayoritariamente varones y eso tiene que ver con el reparto del poder en los espacios laborales. Las mujeres tenemos que pelear por esos lugares pero a veces no es solo hacer eso porque el famoso techo de cristal existe. Creo que el gran núcleo de la desigualdad tiene que ver con el hecho de que mayoritariamente las tareas de cuidado de los hijos e hijas son de las mujeres, que es algo que nos quita tiempo porque trabajamos de manera remunerada menos horas para poder estar a la salida del colegio. También por estos motivos accedemos a trabajos precarizados o peores pagos. Hay un tema a debatir en las redacciones, por lo menos en Buenos Aires, se han ido corriendo a los márgenes de la ciudad y se han ido vaciando de mujeres. Porque el horario de una redacción es bastante hostil cuando una tiene hijos o hijas pequeños. Se termina a las diez de la noche en ubicaciones geográficas de los alrededores de la ciudad donde los accesos son difíciles, más riesgosos. Entonces me parece que cuando uno analiza tiene que ver ese mapa para entender por qué las mujeres ocupamos menos lugares de poder, de decisión, para ocupar cargos más altos como de editoras o jefas de sección. Por qué los varones los ocupan. Tiene que ver con esa desigualdad histórica no solo en el periodismo sino en otros ámbitos también.
—Viniste a Santa Fe a contar sobre tu trayecto laboral, ¿cómo fue tu experiencia?
—Sí, vine a contar sobre la importancia de hacer un periodismo con perspectiva de género. Cómo como periodistas podemos definirnos para promover los derechos de las mujeres y las personas de colectivos más desfavorecidos como el de la diversidad sexual, y cómo no podemos ser indiferentes ante la desigualdad y la discriminación que viven las mujeres lesbianas, travestis y trans. Me fui encontrando con los temas. Yo creo que a medida que los fui encontrando no los pude dejar. Hace más de 15 años, las mujeres no podían acceder a una ligadura de trompas. Tenían diez hijos y no podían acceder a ese procedimiento. Tenían que ir a la justicia porque la ley en ese momento solo le permitía esa intervención si estaba indicada por un médico. Si la paciente no tenía un cuadro de hipertensión al borde de la muerte y veinte hijos no se las autorizaban. Empezar a ver esas injusticias que pasan solo por el hecho de ser mujer. Las niñas violadas que querían interrumpir voluntariamente un embarazo, a pesar de que el Código Penal se los permitía, se encontraban con obstáculos en los hospitales públicos, las mandaban a pedir autorización y los jueces se lo negaban. Empezás a conocer esa realidad y es muy difícil ser indiferente. Me encontré con esas historias y después esas historias no me dejaron a mí.
—¿Hubo alguna historia en particular?
—Son tantísimas, es muy difícil por ahí rescatar una. Cada historia es personal, particular. Si me refiero a Santa Fe: el caso de Ana María Acevedo. Yo lo seguí desde el primer momento, desde la negativa del hospital Iturraspe. Le negaron la posibilidad de interrumpir cuando ella enfrentaba un cáncer de mandíbula y tenía que recurrir a la quimioterapia pero no le hacían el tratamiento. Defendieron a esa gestación y la dejaron a ella con dolores. Tenía la cara hinchada, desfigurada. Después acompañé a la familia. También puedo contar otras historias. Mujeres que enfrentaron situaciones de violencia y terminaron asesinadas, como Carla Figueroa por ejemplo. Ella había denunciado a su pareja por una violación y la empujaron a un avenimiento que era una figura vetusta del Código Penal, por la cual si una mujer se casaba con el hombre que la había violado se extinguía la acción penal. Y él estaba preso, había una investigación en la justicia, la empujan a aceptar ese avenimiento, se casan y a los cuatro día él la mata en su casa. La historia de Carla la venía siguiendo de antes porque estaba siguiendo ese pedido en el proceso judicial. Me preguntaba cómo la justicia avalaba esa desigualdad, ¿cómo podés negociar con tu violador? De ninguna manera. Sin embargo era el Estado el que permitía que eso sucediera. Podría empezar a contar también sobre L.M.R., esta joven que tenía una discapacidad mental y fue violada. Reclamaba un aborto no punible en la provincia de Buenos Aires y tuvo que llegar a la Corte Suprema para lograr un permiso. Cuando llegó al hospital ningún médico lo quiso hacer, entonces el movimiento de mujeres hizo una vaquita y le pagó la interrupción en una clínica privada. Por obstaculizar ese aborto no punible el Estado argentino fue denunciado ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU y condenado por no garantizarlo, fue en el 2006. El primer caso de aborto no punible que cubrí de una nena violada fue de 1998. Hay un recorrido y podría contar mil cosas. Nilda Álvarez, que fue condenada a ocho años de prisión por defenderse ella y a su hijo del ataque de su pareja en Villa Constitución que, después que el caso se difundió, fue absuelta en segunda instancia. Y así podría decir nombre tras nombre de historias que me tocaron acompañar o denuncié o que le puse voz cuando nadie las escuchaba.
—Después de tantas historias, ¿qué significan estas movilizaciones multitudinarias de mujeres, como la del 8 de marzo, para vos?
—Es muy movilizante, emocionante. Ese día yo salí de mi casa y cuando estaba en la parada de colectivo para después tomarme el subte e ir al centro, llegó un grupito de adolescentes, que eran cinco o seis chicas de 13 años más o menos acompañadas por tres varones de la misma edad. Estaban con los ojos pintados con purpurina, con cartulinas como carteles que habían hecho a mano y había uno que decía: “Ni puta por coger. Ni madre por deber. Ni presa por abortar. Ni muerta por intentar”. Y hablamos del aborto legal, seguro y gratuito. Les pregunto si van a la marcha, estaban acompañados por una mamá y un papá. Yo llevaba el pañuelo verde de la campaña y escucho que uno de los varones dice: “Ay, tenemos que conseguir un pañuelo”. Me cuentan que habían ido a la marcha del 19F frente al Congreso y no habían conseguido porque se habían acabado. Yo tenía uno en mi cartera de más, entonces se los doy. La emoción que tuvieron ellos… Una de las nenas se lo pone y les pido si me puedo sacar una foto porque para mí era una escenografía tan inesperada que chicos de 13, 14, 15 años fueran a una marcha por el derecho de las mujeres y el 8 de marzo, y que estuvieran también defendiendo el derecho al aborto. Creo que este es el resultado del trabajo de militancia de muchos años del movimiento de mujeres y que hoy estamos viendo cómo florecen esos frutos.
Premio Virginia Bolten
El Concejo Municipal de Santa Fe impulsa el Premio Virginia Bolten que será entregado al artículo periodístico, al programa o producto periodístico radial o audiovisual, “que promueva los derechos de las mujeres y contribuya a romper con estereotipos negativos contra la mujer, y apunten a la prevención y erradicación de la violencia hacia mujeres”.
La iniciativa fue de la concejala Laura Mondino, quien en el marco del reconocimiento que se le hará a periodistas locales celebró la charla “El rol del periodismo en la promoción de los derechos de la mujer”, a cargo de la licenciada Mariana Carbajal.
Al respecto, Carbajal admitió: “Estoy muy contenta de sumarme a la presentación del premio Virginia Bolten para promover el periodismo con un enfoque de derechos sobre las historias de mujeres con la idea de compartir mi experiencia. La idea es pensar cómo como periodistas podemos tomar una situación que afecta los derechos de las mujeres y de los colectivos LGTB. No podemos ser indiferentes, no nos podemos callar frente a esas situaciones”.
Sobre el premio, Mondino explicó: “Vamos a estar abriendo la convocatoria a partir del 23 de abril y hasta el 13 de mayo en tres categorías. Por un lado prensa escrita, y por otro audiovisual, radial y fotoperiodismo. Además estará el premio del jurado. La idea surge de pensar cómo hacer para entrar en el debate en relación al rol que tienen los medios de comunicación y el periodismo en la generación de estereotipos, en la cosificación de la mujer, y cómo influye en la sociedad todo lo que se transmite hoy para tener una ciudad más igualitaria”.
Fuente: Diario Uno Santa Fe.
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